Asi fue como pasaron dos años y no obtenia noticias de mi hermano quien habia partido a la guerra, el tiempo me desgastaba y cada noche miraba el cielo para contemplar entre las estrellas el rostro de mi padre, no habia nadie por ningun sitio y se sentia un bacio total de soledad, los guardias del reino me habian pedido que tomara un barco rumbo a las ciudades del Norte para mantenerme a salvo, pero no quise, habia mucho que me ligaba al reino, los recuerdos de mi padre y el aroma de las flores, el sentimiento que me unia a mi hermano y a el hermoso corcel que permanecia en el establo, los guardias no me dejaban ningun momento sola y muchas noches escapaba de palacio solo para encontrar un poco de tranquilidad, los dias se hacian mas oscuros a cada momento y por las noches todo era muy frio, no sentia nada en el ambiente, ya no habian aves que volaran por el cielo, no se sentia nada a lo lejos, todo lo que una vez habia existido ahora estaba siendo consumido, sin darle mas importancia a las cosas baje a los jardines como siempre a ver si habia alguna noticia pero nada.En aquellos dos años habian pasado muchas cosas, habia conocido a una persona que me habia robado el corazon, mis sentimientos volaban en el aire, pero algo dentro de mi me decia que no duraria mucho, sin pensarlo mas, sin soportarlo mas fui al establo a buscar a Erestor, lo monte y me dirigí a los bosques, hacia mucho tiempo que no salia tranquila a dar un paseo junto a la compañía de Saeros, mi hermoso tigre blanco, me sente junto al arrolluelo de cristalinas aguas, las verdes y frescas hierbas del bosque parecian nunca haber perdido su encanto al igual que el suave viento que pasaba entre los arboles, me quede alli totalmente pensativa unas horas, perdiendo totalmente la nocion del tiempo, nada tenia mucho sentido en realidad, cuando escuche un galope, cogi una espada y me puse en guardia, pero al ver quien montaba aquel caballo, la baje de inmediato, un joven cabellos negros y ojos oscuros de piel muy palida bajo del caballo.
- ¿Qué haceis aquí hermosa princesa? –pregunto- Deberiais estar con alguna escolta
- Con Saeros es suficiente, gallardo principe
- Si, el te protegera muy bien
- Lo se, es mi mejor amigo
- Pero no deberiais estar aquí, puede ser peligroso
- Pero para eso has venido tu ¿No? –pregunte- Por algo estais aquí
- Si, vine a ver a la princesa de mis fantasias
- ¿Te marcharas a la guerra?
- Aun no lo decido, pero debo defender mi reino
- ¿Hay alguna noticia?
- Los vientos cambian, pero la tierra sigue igual, nada es seguro, deberiais tomar el siguiente barco a las tierras del Norte –me dijo- se que no es una decisión facil, pero no quiero perderte, quiero mantenerte segura
-Sabes que no me marcharia jamas de este sitio, sabes que no le temo a la muerte
- ¿A que le temeis entonces?
- Al encierro, al estar entre barrotes
- Eso jamas pasara
-¿Por qué os estais tan seguro?
- Eres hija de reyes, eres un alma libre, no podrias estar encerrada
- Pues realmente no soy tan libre, soy la princesa del reino, los guardias de palacio estan encima mio a cada instante, no dudo mucho que deban estar buscandome en este momento
- Deberiais regresar, os acompañare.
Ambos montaron camino a palacio, al momento de llegar tres guardias acudieron a recibirme angustiados, todo parecia revuelto, pero no quice prestar atención a nada, me baje de Erestor y lo acomode en el establo, luego subi a mi habitación en compañía de Saeros, bajo la oscuridad de mi habitación intente buscar un sitio de tranquilidad, pero eso se me hizo imposible, en aquel instante me dirigi hasta el balcon y desde lo lejos veo la situela de un caballo que viene a todo galope con un cuerpo arrastrando, lo reconoci de inmediato, se trataba de mi hermano, me coloque un abrigo y baje las escaleras tan rapido como pude, artravese las grandes puertas del salon, los guardias intentaron detenerme, pero consegui salir hasta los jardines, donde se detubo el caballo, cogi el cuerpo de mi hermano llevandolo adentro donde fue rebisado por un curandero, luego me lo lleve a su cuarto, tome delicadamente su mano, estaba frio y padecia de muchas heridas y cicatrices en su cuerpo, alli me quede toda la noche a su lado.
Asi fue como paso la larga noche, a la mañana siguiente el continuaba en un estado de inercia total, su cuerpo se veia tranquilo, pero estaba muy grabe, senti algo muy fuerte entre mi pecho y un escalosfrios me recorrio de pies a cabeza, bese su frente calidamente y consiguio abrir sus ojos, al mirarme extendio una mano hasta mi rostro, sus ojos parecian apagados y su rostro con muy poca vida, estaba palido y muy frio, me miro fijamente, tome su mano que estaba en mi rostro y trate de calentar su cuerpo.
- Cuanto tiempo sin verte, -dijo con una voz debil- has crecido mucho y te has convertido en una hermosa señorita
- No hableis mas, no debes, estas muy debil
- Eso ya no tiene importancia, lo que realmente importa es que pude verte una vez mas, te extrañe mucho, no habia ningun momento en el que no pensara en ti
- Ha sido muy duro todo este tiempo, pero has vuelto
- No, no hagais ilusiones mi querida Eärwen, no tengo mucho tiempo, estoy debil y mi cuerpo ya no me responde como antes, lo siento, te prometi que volveria a estar contigo por siempre, pero me temo que no se me sera posible cumplir con aquella promesa
- Lo se, y lo siento, pero… ¿Por qué has vuelto? –le pregunte- ¿Por qué?
- Porque no podia morir sin antes haber visto tu bello rostro por ultima vez –me acaricio una vez mas y su mano callo en la cama- te amo hermana mia…
- ¡Elladan! Estas muerto.
La mañana era igual al dia en que su padre fue enterrado, muchos se reunieron para darle una despedida digna al principe Elladan, pero yo me sentia realmente sola nuevamente, todo fue cubierto nuevamente por rosas blancas, mientras algunos cantaban para darle una despedida, todo fue muy intenso, algo me pasaba por dentro, era un sentimiento que no lo podia contener mientras que la angustia y la nostalgia me recorrian totalmente, mire el cielo para buscar algun consuelo en el, pero no consegui ver nada, mire una vez mas el rostro de mi hermano que desaparecia en un ataud, una vez que todos se marcharon, me quede alli en silencio, hasta que me puse a hablarle a mi hermano como si el realmente pudiera escucharme junto a la compañía de Saeros, nunca habia sentido tanta soledad y desesperación al mismo tiempo, pero ahí me quede hasta que ya no tenia mas palabras y mas lagrimas que sacar de mi cuerpo, realmente habia terminado todo, no tenia un motivo lo suficientemente fuerte que me mantuviera con vida en aquel acontecimiento, de pronto unas manos tocaron mis hombros por detrás de mi cuerpo, era el principe Finwë, al verlo el me abrazo y yo me aferre a el como si fuera la ultima persona que existia sobre la tierra.
Asi fue como paso la larga noche, a la mañana siguiente el continuaba en un estado de inercia total, su cuerpo se veia tranquilo, pero estaba muy grabe, senti algo muy fuerte entre mi pecho y un escalosfrios me recorrio de pies a cabeza, bese su frente calidamente y consiguio abrir sus ojos, al mirarme extendio una mano hasta mi rostro, sus ojos parecian apagados y su rostro con muy poca vida, estaba palido y muy frio, me miro fijamente, tome su mano que estaba en mi rostro y trate de calentar su cuerpo.
- Cuanto tiempo sin verte, -dijo con una voz debil- has crecido mucho y te has convertido en una hermosa señorita
- No hableis mas, no debes, estas muy debil
- Eso ya no tiene importancia, lo que realmente importa es que pude verte una vez mas, te extrañe mucho, no habia ningun momento en el que no pensara en ti
- Ha sido muy duro todo este tiempo, pero has vuelto
- No, no hagais ilusiones mi querida Eärwen, no tengo mucho tiempo, estoy debil y mi cuerpo ya no me responde como antes, lo siento, te prometi que volveria a estar contigo por siempre, pero me temo que no se me sera posible cumplir con aquella promesa
- Lo se, y lo siento, pero… ¿Por qué has vuelto? –le pregunte- ¿Por qué?
- Porque no podia morir sin antes haber visto tu bello rostro por ultima vez –me acaricio una vez mas y su mano callo en la cama- te amo hermana mia…
- ¡Elladan! Estas muerto.
La mañana era igual al dia en que su padre fue enterrado, muchos se reunieron para darle una despedida digna al principe Elladan, pero yo me sentia realmente sola nuevamente, todo fue cubierto nuevamente por rosas blancas, mientras algunos cantaban para darle una despedida, todo fue muy intenso, algo me pasaba por dentro, era un sentimiento que no lo podia contener mientras que la angustia y la nostalgia me recorrian totalmente, mire el cielo para buscar algun consuelo en el, pero no consegui ver nada, mire una vez mas el rostro de mi hermano que desaparecia en un ataud, una vez que todos se marcharon, me quede alli en silencio, hasta que me puse a hablarle a mi hermano como si el realmente pudiera escucharme junto a la compañía de Saeros, nunca habia sentido tanta soledad y desesperación al mismo tiempo, pero ahí me quede hasta que ya no tenia mas palabras y mas lagrimas que sacar de mi cuerpo, realmente habia terminado todo, no tenia un motivo lo suficientemente fuerte que me mantuviera con vida en aquel acontecimiento, de pronto unas manos tocaron mis hombros por detrás de mi cuerpo, era el principe Finwë, al verlo el me abrazo y yo me aferre a el como si fuera la ultima persona que existia sobre la tierra.
El me llevo hasta palacio y me quede junto a su cuerpo aquella noche, todo era tan triste en el ambiente, pero aquella noche me aferre a su calor y solo a su calor, nada mas importaba, nada mas interesaba, fue como un consuelo que abrazaba mi soledad, ya nada era conciente dentro de mi mente. A la mañana siguiente bajamos al jardin, habia un ambiente tan triste, pero ya realmente no sabia que hacer y habia una confusion muy grande dentro de mi mente, nada parecia ser claro totalmente, el me abrazaba y yo solo me aferraba buscando algun refugio o consuelo.
- ¿Cómo te sientes?
- Un poco mejor, eso creo
- Todo esto ha sido muy duro para ti
- Asi es… Pero quiero pediros algo
- ¿De que se trata? –pregunto- No me gusta el suspenso
- Si teneis algo que decirme, sera mejor que lo hagais ahora
- ¿Por qué lo decis?
- Porque la guerra llama a sus guerreros y se que tu al igual que mi hermano te unireis a ella
- ¿Cómo lo sabeis?
- Porque conozco tus intenciones que no son quedarte –le dije- son proteger a tu pueblo
- Asi es, me conoceis muy bien –me dijo- pero yo…
- No lo digais –le dije- no lo hagais, no prometais algo que nunca cumplireis –le dije finalmente- solo marchaos sin decir mas
- ¿Cómo sabeis que iba a prometeos algo?
- Porque aprendi a conoceros bien, gallardo principe
- Bien, tomad esto –me entrego una rosa blanca entre mis manos- cuidaos princesa, cuidaos bien
- Lo hare, pero no me pidas que te espere, porque nose si podre hacerlo
- No os pedire nada –dijo acariciando delicadamente mi rostro- solo quiero que cuplais tus sueños
- No tengo ningun sueño
- Si los tienes –me dijo- solo que no los sabeis
- Adios entonces –le dije- buen viaje
- Adios no, hasta luego –me dijo abrazandome y acarcando sus labios a los mios y dandome un beso- hasta pronto.
- Un poco mejor, eso creo
- Todo esto ha sido muy duro para ti
- Asi es… Pero quiero pediros algo
- ¿De que se trata? –pregunto- No me gusta el suspenso
- Si teneis algo que decirme, sera mejor que lo hagais ahora
- ¿Por qué lo decis?
- Porque la guerra llama a sus guerreros y se que tu al igual que mi hermano te unireis a ella
- ¿Cómo lo sabeis?
- Porque conozco tus intenciones que no son quedarte –le dije- son proteger a tu pueblo
- Asi es, me conoceis muy bien –me dijo- pero yo…
- No lo digais –le dije- no lo hagais, no prometais algo que nunca cumplireis –le dije finalmente- solo marchaos sin decir mas
- ¿Cómo sabeis que iba a prometeos algo?
- Porque aprendi a conoceros bien, gallardo principe
- Bien, tomad esto –me entrego una rosa blanca entre mis manos- cuidaos princesa, cuidaos bien
- Lo hare, pero no me pidas que te espere, porque nose si podre hacerlo
- No os pedire nada –dijo acariciando delicadamente mi rostro- solo quiero que cuplais tus sueños
- No tengo ningun sueño
- Si los tienes –me dijo- solo que no los sabeis
- Adios entonces –le dije- buen viaje
- Adios no, hasta luego –me dijo abrazandome y acarcando sus labios a los mios y dandome un beso- hasta pronto.
Asi fue como se marcho entre la luz del dia perdiendose entre el horizonte, mi cuerpo se sentia extraño, algo dentro de mi me decia que no lo volveria a ver nunca mas, pero habia otra cosa dentro de mi que me decia que algo me habia dejado, nunca me habia enamorado de nadie, ni siquiera del principe del reino mas cercano quien habia pedido mi mano, todo parecia tan extraño, incluso la naturaleza se movia de una manera diferente, mi rostro se veia cansado, pero ya no habian mas lagrimas que derramar, solo despedirme en silencio y desde lejos muy lejos decirle adios.
Princesa Usagi-Tsukino.
Princesa Usagi-Tsukino.
Realmente no pretendia que me saliera tan larga esta parte por el simple hecho de que solo pretendia colocarlo en dos partes, pero tendran que ser tres si es que no me emociono tanto escribiendo, en realidad no tengo ganas de hacer nada, solo escribi ahora para no dejar tan de lado el blog... Hay muchas mas cosas que pasan por mi mente en este momento y un ahogamiento que me dice... Tienes que sacarlo y al mismo tiemepo algo me dice que aun tiene que quedarse ahi guardado... Nose... La otra noche senti ganas de asesinarme... Las controle a medio a medio, pero bueno... Cosas nada mas, los dejo mejor. Gracias... Creo...
2 comentarios:
Jamás, JAMÁS, te obligues a hacer algo que no te apetezca. Hay cosas que es mejor que estén fuera, y otras que es mejor que estén dentro, pero hay que saber siempre cuáles son cuáles. ¿El secreto? ¿Qué te apetece, qué te pide el cuerpo? Si te pide hablar, habla, sácalo todo (o, mejor dicho, deja que salga). Si te pide callar, calla, no lo fuerces a salir, porque sólo conseguirás hacerte daño. Y si las emociones fluyen, como cuando has escrito ésto, ¡que fluyan! Y si las emociones callan, ¡que callen! Vive siempre acorde a tus deseos, mi princesa. Deja que te cuente algo.
Mi mente es estúpida y débil, incapaz de plantar batalla; y mi corazón dejó de latir hace ya más de 5 años, ya sabes a qué me refiero. Pero el tiempo me ha enseñado una cosa: que, sin mente ni corazón, todo pierde su sentido, aprendí a verlo todo según una nueva dimensión. Bien, mal, vida, muerte, hombre, Dios... todo es absurdo, nada tiene sentido. Puedes hundirte o puedes aprender que, sin mente ni corazón, podemos hacer lo que nos sale del alma, ¡sin más! Sin más obstáculo que el de un cuerpo físico y mortal. Hoy quiero estar aquí, ¡y me juré ayer que haría cierta cosa por la amiga de un amigo! Pero éso no tiene ningún valor, porque la mente y el corazón no son rivales para lo que mi alma me pide, y lo que mi alma me pide es venir aquí y estar contigo. ¿Crees que habría podido vivir, con todo el dolor que guardo aún y siempre en mi innterior, si no hubiera sido capaz de aprender esa lección?
Ahora te toca a ti, mi princesa. Has sufrido demasiado, tu mente está agotada, y tu corazón malherido. Pues no te importe el ayer, ni el mañana, y vive el hoy. Pasa de cuantos te hicieron daño, y pasa de cuantos te ayudaron a superarlo si tu alma te lo pide. Pasa de lo que esté bien y de lo que esté mal, pasa de darle importancia al estar vivo o estar muerto, ¡pasa incluso de mí, si tu alma lo quiere! No eres como los demás, Angie. La vida nos golpea, sí, pero cada vez que nos golpea nos da un poder que ningún ser humano posee, el poder de hacer lo que deseamos cuando deseamos. ¿Las consecuencias? Bah, la vida no necesita razones para golpear, simplemente golpea, así que qué más dan las consecuencias. Imagínate lo que le va a costar a mi mente asimilar todo ésto en cuanto deje de escribir, el recuerdo me atormentará como nunca antes. ¿Y qué más me da? Corta, mi princesa, corta. No te aferres a una cuerda que te ahoga y te quema las manos, con un a falsa promesa de felicidad. Corta la cuerda, ¡y vuela! Y si la vida te quiere golpear una vez más, tendrá que hacerlo mejor, porque sólo el viento podrá golpearte. Y si el viento te arrastra, no luches contra él, disfruta el paisaje que te ofrece. Caer, caeremos todos, pero los que sigan aferrados a esa cuerda, no disfrutarán del vuelo al caer.
No imaginas lo que me cuesta decirte todo ésto, me da muchísimo miedo que puedas malinterpretar mis palabras. Lo que quiero decir es que tienes más poder del que necesitas siquiera, princesa. Puedes vivir la vida que quieras, sólo con que sepas adaptarte a los escenarios que la vida te presente. ¡Deja de sufrir! ¡Me matas! Por favor...
He perdido algo en ese comentario. Lo noto, me he quedado vacío por dentro, como si todo lo que de mí hubiera tenido algún valor, hubiera desaparecido. Cuanto me unía a la vida, se esfumó entre mis palabras. Espero que las guardes y veas algo positivo en ellas. Así al menos sabré que éste vacío será un sacrificio merecido.
Un beso, mi princesa.
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