Esa misma noche ocurrieron cosas muy extrañas, no pensé en nada, solo deje mi mente totalmente en blanco, hacia mucho frió y todo el reino se iba escondiendo, otros viajaban para no estar cerca de las guerras, finalmente la noche fue tormentosa y el curso del rió se iba congelando, no quise decir nada por la mañana, no había conseguido pegar ningún solo ojo por la noche, aun sentía la presencia de mi hermano entre los jardines y miraba un cielo despejado, entre las nubes podía ver el rostro de mi padre, me sentía muy lastimada por dentro y sabia bien que ese ya no era mi lugar, me fui al muelle mas cercano sin decirle ni pedirle nada a nadie y tome un barco a las ciudades del Norte, la noche anterior había escrito una carta a una persona de gran importancia dentro de mi vida, esa persona me estaría esperando mi llegada, en el palacio había dejado una nota sobre la mesa, pidiendo que mandaran mi corcel, porque realmente Saeros venia conmigo.Ya habían pasado dos años desde que había llegado a las ciudades del norte y disfrutaba de la compañía de Tathar, el era como mi segundo padre, lo había conocido en mi niñez, era un viejo amigo de mi padre, un amigo de la infancia, de aquellos que te duran para toda la vida, en realidad es muy difícil conseguir amigos así, pero ahora era el quien me acogía entre sus manos, pero no solamente mantenía su compañía, aquella noche que dormí junto al príncipe Finwë, me había dejado algo mas que un recuerdo, ahora entre las flores había una pequeña bebe de un año, su nombre era Luthien Gilraen, que significa Luciérnaga Azul, si esa pequeña era mi hija, quien portaba la misma esencia de mi difunto hermano, era extraño, pero cuando la vi por primera vez, supe que había sido especial aquel momento, existían muchos pensamientos que se apoderaban de mi mente en aquel instante, pero sin darle mas importancia a ninguno de ellos, finalmente la tome entre mis brazos para llevarla a dar un paseo para que quedara totalmente dormida.
Me interne entre los árboles absorbiendo su dulce aroma, a la pequeña parecía gustarle todo aquello, el viento parecía tranquilo y sumiso, la frescura del ambiente era tranquilizante, mientras caminaba pensaba en una vida que había dejado atrás en palacio, nunca me gusto estar entre cuatro paredes, siempre me considere con un espíritu mas aventurero y cuando ya no hubo nada que me retuviera en ese sitio, después de la muerte de mi hermano, decidí partir, mi corazón latía fuertemente aquel día, las aves volaban intensamente por el cielo azul, había perdido totalmente la noción del tiempo, pero ya no me importaba, la pequeña tenia los ojos de su padre, tan profundos e intensos, oscuros como la noche, pero al mismo tiempo era una mezcla de luz y oscuridad, por algún motivo había nacido, jamás pensé que aquella noche iba a ser de esa forma, pero ya estaba, no había mas, deje que los pensamientos quedaran vacíos mientras caminaba bajo los encantos de la naturaleza, finalmente la pequeña quedo totalmente dormida… Pero había mucho mas que simple naturaleza entre los árboles y las suaves y verdes hierbas que pisaban mis pies, de pronto todo parecía en silencio y una voz ataco nuevamente entre mi mente, había llegado hasta un manantial y la silueta de un viejo anciano me miraba con mirada penetrante y totalmente concentrada, pensé que algo había atraído su atención hacia mi, pero luego me di cuenta de que no era alguien ordinario, había mucho mas que una simple apariencia en el.
- ¿Cuánto tiempo sin verla princesa Eärwen –me dijo- Habéis crecido bastante desde la ultima vez que os vi
- ¿Disculpe? –pregunte inmediatamente- ¿Cómo es que usted me conoce?
- Yo soy un mago de los bosque, un sabio de la tierra, un conocedor del mundo, un adivino y visionario en estas tierras
- ¿Nos habíamos visto antes?
- Pues claro que si, pero no os acordaos, porque solo erais una pequeña bebe, al igual que la niña que portas entre tus brazos –me dijo- Mirad lo que la vida ha hecho contigo, has florecido, pero has sufrido bastante, una mirada refleja mas de una cosa, echad un vistazo por el manantial
- ¿Por el manantial?
- Si, quizás encuentres lo que buscas, o quizás solo veas algo de lo que ya sabéis, este es el oráculo que ha permanecido escondido por años
- No, realmente no quiero saber nada que tenga que ver con la adivinación
- No, realmente no es adivinación, pero tal vez te ayude a encontrar tu propio camino –me dijo- yo realmente espero que estéis conforme con lo que podáis encontrar
- Quizás lo haga –le dije- ¿Pero usted como sabe que me mostrara algo especial?
- No lo se, solo te lo digo, si queréis saberlo, podéis hacer la prueba –me dijo con una mirada mas intensa- no os volveremos a ver, hasta la vista
Desapareció como si se hubiera evaporado, nose que fue realmente, pero un impulso mayor a mis emociones me dijo que tenia que mirar, incline mi cabeza y en aquel instante fui envuelta por una atmósfera totalmente calida, mi cuerpo recuperaba energías que había perdido en un pasado, muchas cosas pasaron en aquel instante, pero mas que nada parecía como si me encontrara dentro de un sueño sin retorno.
Podía verme con mi hija mas grande, y la silueta de un hombre al cual desconocía, no sabia porque, muchas imágenes pasaron frente a mis ojos en aquel instante, luego un valle de rosas blancas nublo mi vista, no sabia porque, no sabia en que momento, simplemente había algo mas en aquel interior.
No pude seguir viendo nada mas, en aquel momento volví a mi realidad, me sentía un poco mareada y algo confusa.
Camine a casa y puse a mi hija en una cuna donde colgaban lirios de color blanco, su aroma era agradable y hacia que la pequeña durmiera placidamente dentro de sus sueños, no volví a pensar en lo sucedido en aquel momento, simplemente me limite sacar todo tipo de pensamientos de mi mente.
Nuevamente los años pasaron sin colocar mas promesas, la guerra continuaba y algunas personas morían, mi hija ya tenia seis años, era una pequeña hermosa, la esencia de mi hermano jamás la abandono, pero aquella mañana parecía diferente, algo golpeo en mi interior cuando desperté, el viejo Tathar estaba muy enfermo y le quedaban pocos días de vida, la guerra seguía avanzando y tomando mas territorios, mi hija había ido a cabalgar por los bosques mientras yo me encargaba de bajarle la fiebre a Tathar.
- Ya esta, dejadlo –me dijo- estoy viejo y los años han caído mucho sobre mi, miradme, se que no me queda mucho tiempo de vida
- No digáis eso, has vivido mucho, pero aun te queda mucho mas por vivir
- Mi niña, tus palabras son alentadoras, pero tenéis que saber que cuando la vejes llega uno sabe cuanto tiempo le queda –me dijo- pero no estéis triste, en el momento que llegasteis a mi lado, me diste toda la felicidad del mundo
- ¿En serio lo decís?
- Si –asintió- habéis llenado un corazón vació y solitario
- Pues me alegra mucho escucharte hablar así
- Pero ahora tenéis que dejarme partir –me dijo tomando mi mano- todo ha sido maravilloso, pero mi momento ha llegado
- ¿Por el manantial?
- Si, quizás encuentres lo que buscas, o quizás solo veas algo de lo que ya sabéis, este es el oráculo que ha permanecido escondido por años
- No, realmente no quiero saber nada que tenga que ver con la adivinación
- No, realmente no es adivinación, pero tal vez te ayude a encontrar tu propio camino –me dijo- yo realmente espero que estéis conforme con lo que podáis encontrar
- Quizás lo haga –le dije- ¿Pero usted como sabe que me mostrara algo especial?
- No lo se, solo te lo digo, si queréis saberlo, podéis hacer la prueba –me dijo con una mirada mas intensa- no os volveremos a ver, hasta la vista
Desapareció como si se hubiera evaporado, nose que fue realmente, pero un impulso mayor a mis emociones me dijo que tenia que mirar, incline mi cabeza y en aquel instante fui envuelta por una atmósfera totalmente calida, mi cuerpo recuperaba energías que había perdido en un pasado, muchas cosas pasaron en aquel instante, pero mas que nada parecía como si me encontrara dentro de un sueño sin retorno.
Podía verme con mi hija mas grande, y la silueta de un hombre al cual desconocía, no sabia porque, muchas imágenes pasaron frente a mis ojos en aquel instante, luego un valle de rosas blancas nublo mi vista, no sabia porque, no sabia en que momento, simplemente había algo mas en aquel interior.
No pude seguir viendo nada mas, en aquel momento volví a mi realidad, me sentía un poco mareada y algo confusa.
Camine a casa y puse a mi hija en una cuna donde colgaban lirios de color blanco, su aroma era agradable y hacia que la pequeña durmiera placidamente dentro de sus sueños, no volví a pensar en lo sucedido en aquel momento, simplemente me limite sacar todo tipo de pensamientos de mi mente.
Nuevamente los años pasaron sin colocar mas promesas, la guerra continuaba y algunas personas morían, mi hija ya tenia seis años, era una pequeña hermosa, la esencia de mi hermano jamás la abandono, pero aquella mañana parecía diferente, algo golpeo en mi interior cuando desperté, el viejo Tathar estaba muy enfermo y le quedaban pocos días de vida, la guerra seguía avanzando y tomando mas territorios, mi hija había ido a cabalgar por los bosques mientras yo me encargaba de bajarle la fiebre a Tathar.
- Ya esta, dejadlo –me dijo- estoy viejo y los años han caído mucho sobre mi, miradme, se que no me queda mucho tiempo de vida
- No digáis eso, has vivido mucho, pero aun te queda mucho mas por vivir
- Mi niña, tus palabras son alentadoras, pero tenéis que saber que cuando la vejes llega uno sabe cuanto tiempo le queda –me dijo- pero no estéis triste, en el momento que llegasteis a mi lado, me diste toda la felicidad del mundo
- ¿En serio lo decís?
- Si –asintió- habéis llenado un corazón vació y solitario
- Pues me alegra mucho escucharte hablar así
- Pero ahora tenéis que dejarme partir –me dijo tomando mi mano- todo ha sido maravilloso, pero mi momento ha llegado
- ¿Hay algo que queréis que haga por ti?
- Si –me dijo- quiero que cuando haya muerto, dejéis mi cuerpo en un bote y lo lancéis al rió, ese es mi mayor deseo, morir como mi padre y disfrutar de los pasares de las aguas
- Tu deseo será concedido entonces –le dije- ¿No queréis nada mas?
- Pues si, quiero que os marchéis después de aquello, la guerra casi esta encima y tu hija tiene mucho por vivir
- Entonces eso es lo que haré por ti
- Mi niña, gracias por todas las cosas que me os trajiste en el momento que llegasteis a mis manos –me dijo tosiendo mucho y apretando mas mi mano- ya no puedo respirar mas, la fiebre aumente y me siento muy cansa…
- ¿Qué?... ¿Qué paso?... Estáis muerto, te amo, gracias a ti por recibiros en tu casa
Finalmente así fueron las cosas, prepare un bote y metí allí su cuerpo, coloque unas rosas blancas entre su cuerpo y lo despedí lanzándolo hacia el rió…
Te marchas entre los caminos,
Tu esencia desaparece entre los árboles,
Voláis en el viento,
Tocáis las estrellas
Y llegáis al ocaso del sol,
Los cantos de las hadas te os protegen…
Adiós… Jamás será un hasta siempre,
Sino que os volveremos a ver.
Lo despedí con esa canción que había aprendido cuando era una niña, tome a mi hija y camine hasta el puerto mas cercano, no había nadie, pero para mi sorpresa unas manos tocaron mis hombros en aquel instante, no quería voltear a mirar, pero mis impulsos me dominaron en aquel instante, sin mas voltee para ver de quien se trataba, era el, esos ojos, esos cabellos, esa piel pálida y aquel rostro.
- Cuanto tiempo sin saber nada de ti –me dijo- ¿Cómo has estado?
- Bien, pero mejor ahora que te veo
- ¿Y ella?
- Ella es nuestra hija
- ¿Qué?, ¿Cómo paso?
- Aquella noche que te quedaste conmigo, esa noche que murió mi hermano
- Ya veo –se arrodilla- ¿Cómo te llamas pequeña?
- Luthien –respondió- ¿Quién eres tú?
- Soy tu padre –dijo- perdón por estar ausente todos estos años –se paro frente a mi- estoy aquí nuevamente, pero debo regresar
- Eso fue lo que pensé –le dije- descuida, jamás me hice ilusiones contigo
- ¿Qué significa eso?
- Significa que tu volveréis a la guerra y yo me marcho lejos con la pequeña –le dije- será lo mejor, olvidad que me conocéis
- Pero no puedo hacer eso, nunca pude olvidarme de ti y menos podré hacerlo ahora que se que estáis aquí y con mi hija
- Bueno, será mejor que te hagáis la idea, no pude esperarte antes y mucho menos puedo esperar ahora a que volváis con vida –le dije- no hagáis esto mas difícil y olvidad que me encontraste aquí
- Si –me dijo- quiero que cuando haya muerto, dejéis mi cuerpo en un bote y lo lancéis al rió, ese es mi mayor deseo, morir como mi padre y disfrutar de los pasares de las aguas
- Tu deseo será concedido entonces –le dije- ¿No queréis nada mas?
- Pues si, quiero que os marchéis después de aquello, la guerra casi esta encima y tu hija tiene mucho por vivir
- Entonces eso es lo que haré por ti
- Mi niña, gracias por todas las cosas que me os trajiste en el momento que llegasteis a mis manos –me dijo tosiendo mucho y apretando mas mi mano- ya no puedo respirar mas, la fiebre aumente y me siento muy cansa…
- ¿Qué?... ¿Qué paso?... Estáis muerto, te amo, gracias a ti por recibiros en tu casa
Finalmente así fueron las cosas, prepare un bote y metí allí su cuerpo, coloque unas rosas blancas entre su cuerpo y lo despedí lanzándolo hacia el rió…
Te marchas entre los caminos,
Tu esencia desaparece entre los árboles,
Voláis en el viento,
Tocáis las estrellas
Y llegáis al ocaso del sol,
Los cantos de las hadas te os protegen…
Adiós… Jamás será un hasta siempre,
Sino que os volveremos a ver.
Lo despedí con esa canción que había aprendido cuando era una niña, tome a mi hija y camine hasta el puerto mas cercano, no había nadie, pero para mi sorpresa unas manos tocaron mis hombros en aquel instante, no quería voltear a mirar, pero mis impulsos me dominaron en aquel instante, sin mas voltee para ver de quien se trataba, era el, esos ojos, esos cabellos, esa piel pálida y aquel rostro.
- Cuanto tiempo sin saber nada de ti –me dijo- ¿Cómo has estado?
- Bien, pero mejor ahora que te veo
- ¿Y ella?
- Ella es nuestra hija
- ¿Qué?, ¿Cómo paso?
- Aquella noche que te quedaste conmigo, esa noche que murió mi hermano
- Ya veo –se arrodilla- ¿Cómo te llamas pequeña?
- Luthien –respondió- ¿Quién eres tú?
- Soy tu padre –dijo- perdón por estar ausente todos estos años –se paro frente a mi- estoy aquí nuevamente, pero debo regresar
- Eso fue lo que pensé –le dije- descuida, jamás me hice ilusiones contigo
- ¿Qué significa eso?
- Significa que tu volveréis a la guerra y yo me marcho lejos con la pequeña –le dije- será lo mejor, olvidad que me conocéis
- Pero no puedo hacer eso, nunca pude olvidarme de ti y menos podré hacerlo ahora que se que estáis aquí y con mi hija
- Bueno, será mejor que te hagáis la idea, no pude esperarte antes y mucho menos puedo esperar ahora a que volváis con vida –le dije- no hagáis esto mas difícil y olvidad que me encontraste aquí
- Si eso es lo que realmente queréis entonces me marchare
- Hazlo
- Adiós entonces, dulce princesa –me dijo y se arrodillo- adiós cariño, eres muy hermosa, cuídate mucho
- Adiós
- Bien, fue un gusto haberte conocido –le dijo parándose frente a mi nuevamente- cuídate mucho, pero no podré olvidarte y lo sabes
- Adiós
Esas fueron las ultimas palabras que le dije, monte a Erestor cabalgando a toda marcha, pero dentro de mi había algo que me inquietaba, algo que no podía controlar, cabalgue por horas con mi hija sin mirar atrás, sin pensar en el, sin pensar en nada mas que buscar un futuro para mi hija, todo parecía intenso, pero no había mas movimiento en lo absoluto, cabalgaba en medio de las ciudades totalmente muertas, pero sin percatarme una espada rozo el viento, era un hombre armado, baje de Erestor entregándole las riendas a mi hija para que se marchase, pero la pequeña quedo paralítica en aquel segundo.
Tome mi espada y como en mis viejos tiempo comencé a batallar con el, al parecer nunca había perdido la habilidad y la tenacea de pelear con la espada, mi hija seguía sin moverse, comencé a realizar movimientos mucho mas ligeros, como si me estuviese aliando con el viento en aquel instante, pero la espada de el rozo mi muñeca hiriéndola y dejando que mi espada cayera al piso, el levanto su espada frente a mi, no supe que paso en aquel instante, pero cuando abrí mis ojos era el, Finwë, quien sostenía el cuerpo muerto de mi hija en una mano, y en la otra su espada la cual atravesó a aquel hombre que permanecía armado, yo me encontraba herida, mi hija había recibido todo el daño, pero aquella espada me había atravesado a mi también y sentía como se me apretaba el pecho, como mi respiración se aceleraba al mismo instante en que los latidos de mi corazón dejaban de escucharse.
- ¿Por qué has vuelto? –le pregunte débilmente- ¿Por qué?
- Porque te os dije… Jamás te olvidaría y me di cuenta de que no quería perderos de nuevo, pero, al parecer me di cuenta demasiado tarde
- Te dije que tenias que olvidarme –le dije- ya no siento nada
- No me digáis eso, aun podéis vivir
- No, olvidadlo, me siento débil y jamás encontrareis un curandero en este sitio –le dije- al fin me reuniré con mi padre y mi hermano
- Nose como pude dejarte ir
- Ya lo hiciste –le dije- mi hija esta muerta y mi energía se agota, seguid tu camino y dejadme aquí, mi tiempo ya es una ruleta que avanza y no queda mas por hacer
- No podéis decirme eso, es que no podéis
- Adiós Finwë
- Hazlo
- Adiós entonces, dulce princesa –me dijo y se arrodillo- adiós cariño, eres muy hermosa, cuídate mucho
- Adiós
- Bien, fue un gusto haberte conocido –le dijo parándose frente a mi nuevamente- cuídate mucho, pero no podré olvidarte y lo sabes
- Adiós
Esas fueron las ultimas palabras que le dije, monte a Erestor cabalgando a toda marcha, pero dentro de mi había algo que me inquietaba, algo que no podía controlar, cabalgue por horas con mi hija sin mirar atrás, sin pensar en el, sin pensar en nada mas que buscar un futuro para mi hija, todo parecía intenso, pero no había mas movimiento en lo absoluto, cabalgaba en medio de las ciudades totalmente muertas, pero sin percatarme una espada rozo el viento, era un hombre armado, baje de Erestor entregándole las riendas a mi hija para que se marchase, pero la pequeña quedo paralítica en aquel segundo.
Tome mi espada y como en mis viejos tiempo comencé a batallar con el, al parecer nunca había perdido la habilidad y la tenacea de pelear con la espada, mi hija seguía sin moverse, comencé a realizar movimientos mucho mas ligeros, como si me estuviese aliando con el viento en aquel instante, pero la espada de el rozo mi muñeca hiriéndola y dejando que mi espada cayera al piso, el levanto su espada frente a mi, no supe que paso en aquel instante, pero cuando abrí mis ojos era el, Finwë, quien sostenía el cuerpo muerto de mi hija en una mano, y en la otra su espada la cual atravesó a aquel hombre que permanecía armado, yo me encontraba herida, mi hija había recibido todo el daño, pero aquella espada me había atravesado a mi también y sentía como se me apretaba el pecho, como mi respiración se aceleraba al mismo instante en que los latidos de mi corazón dejaban de escucharse.
- ¿Por qué has vuelto? –le pregunte débilmente- ¿Por qué?
- Porque te os dije… Jamás te olvidaría y me di cuenta de que no quería perderos de nuevo, pero, al parecer me di cuenta demasiado tarde
- Te dije que tenias que olvidarme –le dije- ya no siento nada
- No me digáis eso, aun podéis vivir
- No, olvidadlo, me siento débil y jamás encontrareis un curandero en este sitio –le dije- al fin me reuniré con mi padre y mi hermano
- Nose como pude dejarte ir
- Ya lo hiciste –le dije- mi hija esta muerta y mi energía se agota, seguid tu camino y dejadme aquí, mi tiempo ya es una ruleta que avanza y no queda mas por hacer
- No podéis decirme eso, es que no podéis
- Adiós Finwë
º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º
Así fue como mi corazón dejo de funcionar, así fue como se acabaron los respiros que pude dar, termino mi vida peleando con una espada, luchando como siempre quise que terminara, quizás no fue en el momento que quise que fuera, pero ya estaba, mi hora había acabado en la tierra, deje una huella en este sitio como mi sangre se derramaba en el, poro lo mas importante es que siempre hay algo mas por lo que vivir, mi tigre se quedo junto a mi cuerpo llorando toda la noche, al día siguiente el desapareció y continuo su camino, pero no puedo decir lo mismo del príncipe, el sin embargo al verse desesperadamente en aquella situación, tomo su espada y se la atravesó, sintió que su vida había terminado en aquel segundo.
Y es que muchas veces no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, sino le das el valor a las cosas cuando las tienes en frente, cuando se marchan de tu lado ya no te sirve de nada, sino le das el valor a alguien a quien aprecias mucho cuando lo tienes en vida, puedes cometer un error del cual te arrepentirías una vida entera, pero ese no es el punto de las cosas sino mas bien que tienes que vivir el día a día sin importar nada, siempre sin arrepentirte de nada y de saber buscar un horizonte diferente, cuando hay que hacerlo.
Princesa Usagi-Tsukino.
Aquí finalmente he terminado contando mi regresión, cuando volví en mi después de haber visto todas estas cosas, me dio una sensación realmente extraña, no sabia si ponerme a llorar, si ponerme a reír, si ahogar un grito desesperado o simplemente quedarme en silencio, para mi sorpresa cuando me la hice como hace dos o tres años atrás, estaba en la playa de las Cruces, me puse un poleron, tome mi celular, mi MP3 y baje a la playa sin decirle nada nadie, entre las aguas marinas se perdieron mis pensamientos y fue en ese instante donde pensé en la persona que mas quise y que ya no se encontraba conmigo, nose porque, pero un sentimiento me recorrió totalmente y fue en ese momento donde encontré mi punto de tranquilidad… Realmente nose, y nose porque ahora lo comparto para que la puedan leer cuando en aquel instante fue algo tan personal y una sensación totalmente nueva, quizás solo sea algo que tenia que liberar y dejarlo atrás de una vez… Nadie lo sabe, ni yo lo se, simplemente ya me decidí a contarles este episodio, ahora que lo saben… Nose… Ni yo tengo una respuesta clara y quizás nunca la tenga, solo es un secreto mas que se esconde dentro de mi mundo.
Y es que muchas veces no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, sino le das el valor a las cosas cuando las tienes en frente, cuando se marchan de tu lado ya no te sirve de nada, sino le das el valor a alguien a quien aprecias mucho cuando lo tienes en vida, puedes cometer un error del cual te arrepentirías una vida entera, pero ese no es el punto de las cosas sino mas bien que tienes que vivir el día a día sin importar nada, siempre sin arrepentirte de nada y de saber buscar un horizonte diferente, cuando hay que hacerlo.
Princesa Usagi-Tsukino.
Aquí finalmente he terminado contando mi regresión, cuando volví en mi después de haber visto todas estas cosas, me dio una sensación realmente extraña, no sabia si ponerme a llorar, si ponerme a reír, si ahogar un grito desesperado o simplemente quedarme en silencio, para mi sorpresa cuando me la hice como hace dos o tres años atrás, estaba en la playa de las Cruces, me puse un poleron, tome mi celular, mi MP3 y baje a la playa sin decirle nada nadie, entre las aguas marinas se perdieron mis pensamientos y fue en ese instante donde pensé en la persona que mas quise y que ya no se encontraba conmigo, nose porque, pero un sentimiento me recorrió totalmente y fue en ese momento donde encontré mi punto de tranquilidad… Realmente nose, y nose porque ahora lo comparto para que la puedan leer cuando en aquel instante fue algo tan personal y una sensación totalmente nueva, quizás solo sea algo que tenia que liberar y dejarlo atrás de una vez… Nadie lo sabe, ni yo lo se, simplemente ya me decidí a contarles este episodio, ahora que lo saben… Nose… Ni yo tengo una respuesta clara y quizás nunca la tenga, solo es un secreto mas que se esconde dentro de mi mundo.
PD: Definitivamente esta es la ultima vez que escribo algo con tantos dialogos, me costo mucho poder ordenarlo todo, pero al menos igual salio todo como lo queria, o eso espero, se cuidan todos y que esten bien... Bueno, se cuidan los que se metan a leer en realidad, nose cuantos se han metido a leer xD xauz! esa especie de linea que coloque alli de color rojo, fue para separar los dialogos del texto que por alguna razon no los pude hacer despegados y cuando los edite no quedaron bien... No se ve muy lindo ahi puesto que digamos, pero fue lo que se me ocurrio xD ahora sep xauz!! xD
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